Año 2011, el año que enloquecí increíblemente y reviví como en mi juventud, el muy triste desamor. El año en que mi madurez se redujo a la de un niño de 12 ó a lo más 15 años. Mi espíritu ha sido atrapado por una mujer de par de miradas verdes y pecas en su rostro que me ignoran y que jamás lograré ver.
Es hermosamente triste.
Un año en que descubrí ¡después de tanto tiempo! la capacidad de amar sin esperanzas y vivir de ilusiones, de la irrealidad que me dice hasta ahora que no soy nadie para ella, aparte de una muy profunda molestia. Afortunadamente, ... siempre una molestia a la distancia. Como si fuese ello un atenuante cuando en realidad, es porque no quisiera que se asuste de mí, que horrible...
Y me acuerdo entonces del chiste:
-Señor Juez, si amar es un delito, entonces me declaro culpable.
-¡Cállese que ud. está aquí por conducir!
Lo malo del chiste, es que yo no sé conducir, je. Ni nunca tuve un auto... ¿lo último es RELEVANTE?, je.